Aunque las piezas de mi catálogo nacen de mi propia visión artística —y son, por naturaleza, limitadas y realizadas íntegramente a mano—, entiendo perfectamente el deseo de buscar algo que resuene con una identidad aún más específica. A menudo, un cliente se siente atraído por la esencia de uno de mis diseños, pero desea un toque personal que lo haga suyo. Mi trabajo es partir de esa base y transformarla en una pieza que sea, verdaderamente, única en el mundo.
El detalle que marca la diferencia.
Un cliente se enamoró de uno de los pendientes de mi colección, pero buscaba imprimirle una personalidad diferente. Acepté el reto de rediseñar la pieza manteniendo su alma original, pero incorporando elementos que cambiaran su carácter por completo.
Utilicé plata envejecida como base para aportar profundidad y texturas, a lo que añadí sutiles detalles en oro que iluminan la pieza. También incluí un peridoto en talla brillante, logrando un equilibrio cromático que, unido a la nobleza de los metales, resultó en unos pendientes de una elegancia extraordinaria.
El resultado no fue solo una joya bella, sino la materialización de un diálogo entre mi diseño original y los deseos de quien iba a llevarlo.





