A menudo, mis clientes llegan al taller con una idea clara, pero con una frustración común: no encuentran en el mercado esa pieza que encaje exactamente con lo que tienen en mente. Cuando el diseño convencional no es suficiente, es ahí donde nace la verdadera joyería artesanal.
Corazones con luz propia: Un regalo con nombre propio.
Hace poco, un cliente se acercó a mí con el deseo de hacerle un regalo muy especial a su pareja, una auténtica amante de los corazones. Quería algo único, algo que no estuviera en ningún escaparate. Me dio total libertad creativa para diseñar unos pendientes semi-largos que fueran tan especiales como ella.
Para este proyecto, busqué materiales con una personalidad distinta. Elegí una pieza de nácar natural y, tallándola a mano, transformé la pastilla en dos corazones delicados. Una vez conseguida la forma, diseñé una estructura personalizada en plata que los portara, rematando la pieza con un baño de rodio para aportarles ese brillo sofisticado y duradero.
El resultado fue una joya elegante, pensada al milímetro para alguien que incorpora este motivo a su vida cotidiana. No es solo un par de pendientes; es la respuesta material a un sentimiento.






