Una clienta llegó a mi taller con un granate precioso, buscando transformarlo en una sortija única. Para este proyecto, el proceso comenzó mucho antes de tocar el metal: trabajamos sobre el papel varios bocetos hasta dar con la forma ideal que acompañara la personalidad de la piedra.
Al pasar a la ejecución, empleé la técnica de la cera perdida para dar forma a la sortija en plata. Pero el verdadero reto estaba en cómo tratar la luz. En lugar de un engaste convencional, creé una base interna con forma de plataforma cóncava, similar a una pequeña cuchara, que pulí a mano hasta alcanzar un brillo de espejo. De este modo, cuando la luz atraviesa el granate, esta rebota contra el metal pulido y regresa a través de la piedra, maximizando su profundidad cromática y transformando visualmente su talla.
No hay mayor satisfacción que ver cómo una piedra que estaba guardada recobra su luz y se convierte en la protagonista de una joya diseñada exclusivamente para ti.




